Filosofía

Para la planeación de este Centro nos basamos en las investigaciones psico – pedagógicas que han demostrado suficientemente que durante los primeros años de vida, es cuando el hombre aprende todas aquellas conductas que serán el pilar de sus relaciones interpersonales en el futuro.

Por consiguiente, esta etapa (del desarrollo del hombre) debe proporcionarle una adaptación a las situaciones que vive, a la par que su maduración física se efectúa; y, a futuro, debe proyectarlo para cooperar en los cambios que favorezcan el desarrollo cultural de su comunidad. Debe situarlo como miembro de una sociedad que, al actuar, afecta a todos y cada uno de los que le rodean.

Ya se sabe que en la educación media y superior, los individuos aumentan sus conocimientos, transforman sus modos de pensar, se adhieren a alguna ideología, pero difícilmente cambian su forma de actuar; por lo tanto, la planeación de un Centro Educativo requiere, en nuestros días, de un serio análisis de las cualidades, aptitudes y conductas sociales, que puedan facilitar la visión real y la toma de decisiones que ha de enfrentar el niño en el futuro.

Nuevos Horizontes, pensando en lo anterior, se ha ideado como un Centro de Educación, en el cual el acercamiento escuela – familia es prioritario, con el fin de brindar a sus alumnos una congruencia educativa. Nuevos Horizontes es un lugar donde la gente aprende a trabajar unida. La atmósfera general hace que el crecimiento no solo sea del niño, sino que los adultos que lo rodean, estén dispuestos a seguir aprendiendo. Aquí se despierta el agrado por hacer amigos y, en general, el interés por nuestros semejantes.

En este pequeño mundo, el niño aprende a tomar decisiones, basadas en sus propias necesidades, en tanto que se efectúa, a través del aprendizaje y la creatividad, la adaptación y transformación a las limitaciones que se dan en nuestro medio.

Para mantener el equilibrio educativo entre la libertad y la disciplina, estas serán encauzadas en forma positiva; se sobreentiende un énfasis en la redirección de la energía del niño, antes de que algún problema aparezca. Las actividades físicas tienen para nosotros dos valores importantes: la primera se refiere al propio desarrollo del niño, y la segunda, a una canalización apropiada de la energía.